El Camino Primitivo

 

 

Introducción

 

Fotos

 

Enlaces

 

Conclusiones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. etapa (27km.)

Oviedo-Grado

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6. etapa (28 km)

Grandas-Fonsagrada

2. etapa (22 km.)

Grado-Salas

7. etapa (30 km.)

Fonsagrada-Cadavo

3. etapa (22 km.)

Salas-Tineo

8. etapa (30 km)

Cadavo-Lugo

4. etapa (33 km.)

Tineo-Pola

9. etapa (48 km.)

Lugo-Melide

5. etapa (43 km.)

Pola-Grandas

10. etapa (31 km)

Melide-Arca

                                          11. etapa.  Arca - Santiago (18 km)

 

                                                               

 

Introducción.

    Mi intención a la hora de elaborar esta sencilla Web es la de contar "mi experiencia" a lo largo de este itinerario, para que, en mayor o menor medida, sirva de ayuda a personas  que en algún momento deseen realizar este mismo itinerario o, simplemente, busquen algo de información.

   Tenía pensado en un principio realizar el camino de Oviedo a Santiago por la costa, el denominado "Camino del Norte", que saliendo de Oviedo pasa por Avilés, Luarca, Ribadeo, Villalba, etc., pero, como luego contaré, a última hora decidí hacerlo por el interior, el denominado "Camino Primitivo".

Comienzo. Miércoles, 30 de julio

   Salgo de Pamplona a las 10,30 en autobús, y a las 18 horas llegamos a Oviedo. En la misma estación me indican sobre un plano de la ciudad dónde se sitúa el albergue, y me dirijo hacia allí. En el trayecto pregunto a varias personas por el albergue y me miran con cara de extrañeza. Está claro que aquí no hay mucha tradición del Camino.

    Al fin lo encuentro, está cerca de la Catedral y del Ayuntamiento, en la calle S. Pedro.En la puerta del albergue hay un señor que me informa de que el hospitalero viene hacia las 20,30, pero al menos me abre la puerta y puedo dejar la mochila dentro.

    A la hora señalada aparece el hospitalero, Pablo, para atender a los peregrinos, sellar las credenciales, etc. Le comento mi intención de hacer el camino por la costa y me dice que la mayoría de los peregrinos lo hacen por el interior, porque es más bonito y tranquilo, aunque más montañoso. No imaginaba en ese momento las  tremendas subidas y bajadas que me esperaban, y los caminos tan solitarios.

    Pero la decisión está tomada, iré por el interior, y a verlas venir.

    El resto de la tarde la paso dando unas vueltas por las inmediaciones, visito la catedral, como un boca- dillo en un bar, y para las 10 estoy de retiro en el albergue. Por la noche no estamos más que 4 peregrinos, dos chicas catalanas y otra persona, lo que  me hace sospechar que esto no se parece en nada al "Camino Francés".

Primera etapa: Oviedo Grado. 26 Km. Jueves - 31/08/2003

   

+

   El alberg de Oviedo está en la calle S. Pedro; desde allí subiendo por Marqués de Gastañaga se llega al Ayuntamiento, y  enseguida a la Catedral de S. Salvador, en cuyas inmediaciones nos encontramos con Dña. Ana Ozores, "la Regenta" de Clarín, que nos saluda sin pestañear. Desde la catedral y siguiendo las vieiras metálicas situadas en el pavimento se sigue a la izquierda hasta llegar a la calle Covadonga, después Melquíades Alvarez, Independencia, Plaza de la Liberación, Coronel Tejeiro(a la derecha) y por Argañosa llegar hasta el parque de la Florida, donde uno comienza a perderse.

    No hay que preguntar por el camino, porque casi nadie sabe nada, sino por la dirección que hay que tomar para llegar a Paniceres. Después de cruzar un paso elevado por encima de la vía del tren, se llega a un barrio en construcción y, a continuación, dos rotondas que nos sitúan ya fuera de la ciudad. Desde la segunda rotonda hay que ir hacia la derecha y enseguida veremos una señal  que nos lleva a la izquierda,hacia S. Lázaro de Paniceres. Una vez dejado atrás el casco urbano, es mucho más facil, aunque no estaría de más pintar unas cuantas flechas a partir de la segunda rotonda antes mencionada.

    En cuanto cogemos la carretera hacia S. Lázaro, comienzan las cuestas arriba y abajo, que se harán  interminables a lo largo de todo el Principado y que no acabarán  prácticamente hasta enlazar con el Camino Francés en Melide. En los primeros km. el camino es muy bonito, hay una ligera bruma que refresca el ambiente y, después de abandonar el ruido de la urbe, se disfruta esta tranquilidad. Va quedando atrás la vista de Oviedo y continúo haciaia la ermita de el Carmen, en cuyas inmediaciones hay una fuente, una de las pocas que encontraremos "con vida" en este tórrido verano.

    Alternando trozos de camino con otros de carretera hay una subida pronunciada hasta el alto del Escamplero, donde hay un restaurante, que viene muy bien para tomar un pequeño descanso y reponer fuerzas. Llevo más de  dos horas de camino y cuál es mi sorpresa cuando allí mismo veo un cartel que pone "Oviedo 6 Km.". Me doy cuenta de que algo falla en la medición de la etapa.

    A partir de aquí el camino ya no es tan bonito, más llano o en bajada, pero muy sucio y lleno de maleza y ortigas. Después de pasar por Premoño, se llega a Peñaflor, y desde aquí hasta Grado por la carretera N-634, pues no he visto señal que me desvíe por ningún camino. Este último tramo de carretera es muy pelogroso debido a que no hay arcén y la circulación es intensa. Llego a Grado hacia las 2 de la tarde, cansado  y muy acalorado. Desaparecida la bruma de la mañana, a partir del Escamplero el calor húmedo se hace insoportable.

    Dejando la carretera general se entra en Grado y después de cruzar el parque se encuentra el albergue "Palacio Fontela", edificio antiguo completamente restaurado, convertido en el mejor albergue de este Camino Primitivo, amplio, con unas instalaciones inmejorables,espacios amplios,  en fín, casi casi un hotel; el único fallo es que no viene anunciado en las guías oficiales, por lo que, como luego me enteré, algunos peregrinos pasan de largo y continúan haste S. Juan de Villapañada. A media tarde llegan las dos chicas catalanas que salieron de Oviedo, con lo que hacemos un total de 3 peregrinos en un albergue que dispone de más de 50 plazas.

    La primera tarde la paso sesteando, sentado en una de las bonitas terrazas de verano que hay en este pueblo, y haciendo la compra de provisiones para la cena y el día siguiente. El pueblo es bonito, aunque debido al intenso calor que hace no apetece moverse demasiado. Pienso en lo que me decía ayer Pablo, el hospitalero de Oviedo: si por aquí viene el 90% de los peregrinos que salen de Oviedo, y estamos sólo tres, por la ruta costera debe de ir medio peregrino al día. No me asusta hacer el camino solo, pero sí al menos tener 2 ó 3 personas con las que charlar por la tarde.

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Segunda etapa: Grado - Salas. 22 Km. Viernes, 1 de agosto

    Salgo de Grado a las 8,30, con un tiempo brumoso que de nuevo anuncia calor intenso. Después de andar unos 2 km. por la N-634 se coge un camino a la derecha y detrás de un taller mecánico hay una señal que indica a la izquierda, para, un poco más adelante y de nuevo a la izquierda, tomar otro camino empi- nado, sucio y muy descuidado que lleva hacia el albergue de S. Juan, lugar solitario y sin ninguna posibili- dad de abastecimiento. Se sigue subiendo, alternando camino y carretera hasta el Santuario del Fresno, situado en el alto de Cabruñana, con algunas rampas muy duras y salvando un desnivel de más de 300 m.; el peso de la mochila se hace notar y,a pesar del fresco de la mañana, se suda la gota gorda.

    Una vez en las inmediaciones del Santuario comienza la bajada hacia Cornellana, por carretera; en la bajada se pasa por San Marcelo y a continuación Doriga; antes de Doriga una vieira me desvía de la carretera a la izquierda, pero, después de llegar a un barranco donde no es posible continuar, tengo que volver sobre mis pasos, enfadao y con las piernas cosidas por pinchos y ortigas. Al llegar a Doriga entro en un pequeño bar, y la señora adivina enseguida lo que me ha pasado poco antes en el desvío mencionado, "como a muchos otros peregrinos", dice. En este bar me encuentro con otro peregrino, José Antonio, un mocetón de Elorrio, de 120 kilos y buen fumador, que ha pasado la noche en el albergue de S. Juan, porque no sabía que en Grado había albergue. Hasta ahora mi única compañía han sido las ortigas, las hay   a millones, y unas enormes babosas que aparecen allá donde hay algo de humedad.

    Reanudamos juntos la marcha hacia Salas y a la salida de Cornellana se coge un camino que va paralelo a la carretera, y que a veces se corta, por lo que hay que estar muy atento a las señales. Poco después de pasar por Casazorrina, el camino cruza la carretera y se dirige hacia Salas. En este punto, aviso, a nave- gantes, hay que seguir por carretera, pues el camino está absolutamente impracticable. En Salas albergue está situado en el centro del pueblo, justo debajo del hogar de jubilados y, como otros muchos de Asturias, está bastante abandonado.

    Esta segunda etapa se me ha hecho bastante dura, la primera parte por las pronunciadas rampas hasta Cabruñana, y la segunda por el tremendo calor y las condiciones del camino. Llegamos hacia las 2 de la tarde, empapados en sudor, y nos dan las llaves del albergue después de comer, a las cuatro de la tarde. A esa hora llegan las dos chicas catalanas.

  Salas es un pueblo pequeño pero muy bonito, con lugares que merece la pena visitar, como el castillo del inquisdor Fernando de Valdés,la iglesia y el museo etnográfico.

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Tercera etapa: Salas - Tineo. 22 km. Sábado 2 de agosto.

   Salimos a las 8,15 hacia Tineo. La salida se puede hacer por pista (más llevadera), o por carretera, en dura pendiente desde el principio. A mitad del puerto se coge una pista con bastante barro y después de unos 3 km. se llega al alto de la Espina (Porciles); se empieza en 200 m. y la Espina esta ya a 650/700 m. Desde Porciles se sigue por camino,unos 5 ó 6 km., hasta Pedregal. Una vez pasado Pedregal se coge la carretera y enseguida una pista a la izquierda que lleva hasta Tineo.

    He hecho casi toda la etapa sólo, pues mi compañero Josean va a ritmo más lento, y quedamos en que cada uno mantenga su ritmo y encontrarnos en el punto de llegada. Al llegar a Tineo, 13,30, justo en mitad del pueblo está el Ayuntamiento, donde la policía municipal guarda las llaves del albergue, que está a esca-sos 100 metros. El albergue es deprimente, sucio, viejo,  descuidado:puertas de baños que faltan, literas/ rascacielos de tres pisos.....de lo peorcico. Salgo en busca de Josea, que llega en ese momento; estamos cansados y sudorosos, pues la temperatura es de 37 °. A pesar de que la etapa tiene poco más de 20 km. se vuelven a hacer muy duros por las condiciones del camino, las continuas subidas y bajadas  y el   calor tan tremendo. El paisaje tan bonito del que me hablaba el hospitalero de Oviedo me empieza a importar un rábano.

    Hacia las 4 de la tarde llegan las dos chicas catalanas que pernoctaron en el albergue de Ovido, esta vez con un buen susto en el cuerpo, pues uno de los muchísimos perros que nos salen al camino, cada vez que nos acercamos a un sitio habitado, le ha mordido a una de ellas, y aunque no le impide seguir el camino, se han pasado el resto de la tarde en el Centro de Salud. Es otra de las peculiaridades de este camino, la cantidad de perros atados y sin atar que nos salen al camino, la mayoría de ellos auténticas fieras: mastines, perro-lobos,etc., que muchas veces te hacen temblar.

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Cuarta etapa.Tineo- Pola de Allande. 33 km. Domingo 3 de agosto

    Salimos de Tineo a las 8 de la mañana. El camino se coge subiendo hacia la iglesia, donde una vieira nos señala la salida del pueblo hacia la izquierda; los primeros km. del camino son muy bonitos,con una bella panorámica. Se sube un desnivel de 300 m. hasta Piedratecha(900 m.) y se baja otro tanto hasta Campiello, a 15 km. de la salida. Debido a la agradable temperatura de las primeras horas y al estado del camino, es quizás el tramo más bonito de lo hecho hasta ahora.

    En Campiello hay un Bar-tienda situado junto a la carretera en el que hago una parada más larga de lo habitual para esperar a Josean y salir de nuevo juntos. A partir de este punto la jornada se hace cada vez más dura, hace mucho calor y la subida hacia Borres y lo que sigue es dura, con parajes muy solitarios. De nuevo solo, llego a Porciles a las 13,45 y repongo fuerzas con un bocadillo, fruta y bebida. Reanudo el cami- no en sus últimos km. para llegar a Lavadoira después de una dura subida y una larguísima bajada de más de 3 km. por un camino muy solitario, en el que las flechas amarillas han desaparecido totalmente desde Porciles, y que no volverán a verse en toda la etapa siguiente hasta más allá de Grandas. Eso a veces te hace dudar de si estás o no en el camino adecuado cuando atraviesas esos inmensos valles.

    Llego a Pola a las 3 de la tarde, el calor es sofocante, 38°, más el que despide la hierba seca o el asfalto. Espero a Josean en un bar, mientras me tomo todo el líquido que encuentro a mano, y, cuando aparece, nos ponemos en marcha hacia el albergue. Nos dicen que está a la salida del pueblo, al comienzo del puerto del Palo; Empezamos a subir, vemos una señal que nos desvía de la carretera hacia la izquierda y tomamos ese camino; al rato vemos que no hay señales del albergue y volvemos de nuevo a la carretera, después de bajar y subir. Reventados y muertos de calor paramos un coche y le preguntamos de nuevo por el albergue; nos dice que está un km. más arriba, y siguiendo la carretera  llegamos. La llaves nos las entregan en el bar Viñes, que está 200 m. más arriba, y por fín a las 4,30 de la tarde podemos entrar en el albergue. Esta vez el alberque está bien, limpio, y hasta nos parece fresco, por el tremendo calor que hace fuera. Pasamos la tarde sin bajar a Pola, entre el albergue y el bar Viñes, pues no apetece andar por la calle..

    Es domingo y en medio de unos parajes tan solitarios uno piensa: qué hago yo aquí, cuando hay tanta animación y oportunidades de charlar en el camino francés, y aquí, por el contrario, no hay más que perros, vacas y pasteles de vaca, ortigas, subidas y bajadas, lugares semisalvajes, falta de información, albergues cutres....; más vale que al menos tengo compañía por la tarde. Esta misma reflexión se hacía mi compañero Josean, al que además las cuestas arriba lo dejan reventado. Las dos chicas catalanas pensaban quedarse en el albergue de Borres; y allí sí que no hay ni tienda ni bar, sólo unas pocas casas, muchas vacas, mucho mosquito y calor tórrido. Seguro que esta tarde se acordarán de las Ramblas o de la Barceloneta.

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Quinta etapa. Pola de Allande  Grandas de Salime. 43 km. Lunes, 4 de agosto

    Salimos hacia las 7,30 y comienza el ascenso hacia el puerto del Palo, de categoría especial, por un camino absolutamente impracticable, que se interrumpe en varios tramos y  poco señalizado; al cabo de 2 horas de continuo ascenso llego a lo alto,bastante cansado, y veo que sobre el mapa no supone más de 6 km. Estamos a 1150 m. de altitud y hemos empezado a 550 m. Le espero a Josean y, cuando llega, comenzamos la bajada hacia un lugar inhóspito, Montefurado, donde no hay más que un granjero y dos perros como caballos de grandes. Seguimos bajando por sendas muy complicadas hacia Lago. En un punto de la carre-tera hay  un cartel: a Pola 17 km. - A Grandas 26. Viendo la distancia que queda todavía y el tramo tan duro que hemos hecho se te cae el alma  a los pies. Josean se va quedando atrás. Cuando llego a Lago, me paro a descansar y a tomar algo en un pequeño bar junto a la carretera, hasta que llega Josean. Me dice que no se encuentra bien y que ha decidido llamar a un taxi y que le lleve hasta Grandas.Todavía quedan nos 25 km. y la parte más dura, al final; pero yo estoy decidido a llegar.

    Desde Lago sigo casi siempre por carretera hasta Berducedo, donde encuentro una tienda y me  avisan que es la única  que hay hasta Grandas; así que aprovecho para abastecerme bien. El siguiente pueblo es Mesa, una aldea sin ningún tipo de servicios, aunque sí existe un albergue. Desde Mesa se sigue por una pista asfaltada que sube hasta Buspol; y qué subida ! 2 km. que parecen 200, con una pendiente endiablada, una temperatura de 35/40°, ni la más mínima sombra y son las 2 de la tarde. Sobre el plano parece nada, pero la realidad es bien distinta. Comienza la bajada y llego a Buspol, que no es más que un caserío; no veo a nadie pero se oyen muchos ladridos, así que paso de largo y me lanzo a bajar por el paraje más salvaje y solitario que me ha tocado en todo el camino. Estoy a 1000 m. y tengo que bajar hasta los 100, para subir a continuación hasta los 600. Esto es lo que me queda de etapa: 9 km. de bajada y 6 de subida.

    A las tres menos cuarto de la tarde me detengo a la sombra del primer pino que encuentro y en un santiamén me liquido el bocadillo que me queda, algo de fruta y la bebida; no me siento muy tranquilo pues es un lugar demasiado solitario, hace mucho calor y me da por pensar si pueden aparecer lobos; así que pensarlo y ponerme en camino es todo uno. Los pinos desprenden fuego y bajo a buena marcha. A la media hora cambia el tipo de árbol, se acaba el pino y aparece otra clase de arbolado que da mucha más sombra, lo que alivia mucho la bajada. El pantano lo estoy viendo allá abajo, pero parece que está siempre a la misma distancia; enfrente se ve Grandas, casi se puede tocar con la mano, pero tengo que bajar todo el valle y subir de nuevo. Por fin llego a la carretera que me lleva hasta la presa del pantano y me tranquilizo: ya estoy de nuevo en la civilización. Un cartel  anuncia: restaurante a 1 km. Allí mismo acabo la poca agua que me quedaba y comienzo a subir hacia Grandas. Entro sediento en el restaurante que hay más arriba y después de tomarme casi dos litros de líquido emprendo de nuevo la última parte de la etapa, la subida de 6 km hasta Grandas, pero ya como nuevo.

    A las 5,30 de la tarde llego a Grandas de Salime y allí me está esperando Josean, que a mitad de la etapa ha cogido un taxi. Después de ducharme en el albergue salimos a tomar algo. . El albergue es lo más cutre de lo visto hasta ahora; está tan sucio que más vale cerrar los ojos y pensar que es sólo para una noche.

    En el pueblo no hay un alma; son fiestas y nos dicen que todo el mundo ha ido a una campa cercana a pasar el día; a las 9 de la noche están de vuelta. Cenamos en cuanto abren la fonda del pueblo, y para las 10,30 nos acostamos. Aunque hay conjunto hasta altas horas, estoy tan cansado que no me entero de nada. Pensando en la jornada creo que ha sido una locura andar sólo por los parajes por donde he pasado, con tantísimo calor y tantas subidas y bajadas. Hoy calculo que habré bebido unos 8 ó 9 litros de líquido, y gracias a que he administrado bien eso, he podido llegar bien. Estoy  seguro de que D. Alfonso II, por muy Casto que fuera, no se hizo esta etapa en un día.

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Sexta etapa. Grandas de Salime - Fonsagrada. 28 km. martes, 5 de agosto

    A las 7,45 emprendemos la marcha y justo a las seis horas llego a Fonsagrada. Aunque la guía marca 25,5 km. yo calculo que he hecho al menos 28. Casi toda la etapa discurre por carretera, en ascenso suave hacia el puerto del Acebo, desde 500 a 1000 m., pero no se hace demasiado duro, excepto el último tramo. pues la subida es suave, larga y continuada. . El alto del Acebo marca el límite entre el Principado y Galicia. Al fin dejamos Asturias ! Al bajar el Acebo hay un bar-tienda en el que me detengo a comer un bocadillo, pues llevo andados ya unos 15 km. La señora del bar me avisa de que a partir de ahora las vieiras aparecen colocadas al revés que en Asturias, y ya venía desde lo alto del Acebo con un pequeño mosqueo. La verdad es que se podían poner de acuerdo en algo tan sencillo. Sigo por carretera los 12 km. que quedan en suave bajada, para de nuevo ascender los dos km. que separan Paradanova de Fonsagrada.

    Al llegar dejo la mochila en un local anexo a la parroquia, y donde se avisa que el hospitalero llega hacia las 4 de la tarde. Después de cambiarme el calzado y refrescarme un poco marcho a comer; el calor es de nuevo sofocante.     

    Hacia las 3 de la tarde llega Josean, mientras yo, de vuelta del Restaurante, estoy echando una pequeña siesta en el local antes mencionado. Aparece una chica que hace de hospitalera, y nos guía hasta el albergue, que esta a unos dos km., en Padrón. El albergue es de la parroquia, está muy bien acondicionado y además muy fresquito, limpio y acogedor, lo que se agradece mucho despues de ver lo que nos ha tocado.

    La hospitalera, Loli, es una chica de Murcia, absolutamente encantadora y atenta; después de comentar las incidencias del camino con cada uno de los peregrinos nos anima a preparar una cena en común; estamos cuatro peregrinos: una pareja de Madrid, Jorge y Cristina, mi compañero Josean y yo. Pasamos una tarde entretenida, que nada tiene que ver con las dos anteriores y, después de hacer en Fonsagrada las compras habituales y de dar una vuelta por el parque, cenamos y nos acostamos para las 11. Por la tarde aparece también el párroco del pueblo, que nos explica los detalles de la etapa siguiente. Por fin hay alguien que se ha molestado en conocer el camino y se interesa por los peregrinos.

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Séptima etapa:  Fonsagrada - Cadavo Baleira. 30 km. Miércoles, 6 de agosto

    A las 7,30 nos ponemos en marcha y, como siempre, Josean se queda atrás, pues su ritmo es más lento. La ruta discurre por camino hasta Paradavella, y es muy agradable y bien señalizado; pero antes de llegar a este último pueblo la señal nos mete por una senda infernal, en una bajada de 300 ó 400 m. de la que salgo con las piernas acribilladas.Seguramente los peores metros de todo el camino.Además es muy fácil confundirse y coger cualquier otra senda equivocada, debido a que, por la altura de la maleza,más que ver hay que adivinar el sendero.

    Desde Paradavella hasta Lastra, 8 km., hay que ir por carretera, debido al mal estado del camino; y en las dos poblaciones hay oportunidad de abastecerse. Una vez en Lastra se llega a una casa que tiene un gallo de veleta, no en el tejado sino justo delante de la casa, y allí mismo se ve una vieira que señala hacia la izquierda para coger el camino a Cadavo.

    El siguiente pueblo es Fontaneira, cuando ya sólo faltan 7 km. para el final. Entro en un bar para tomar algo y, al salir, me despisto, o me confío, y tomo una pista asfaltada que me lleva en otra dirección. Después de andar unos 4 km., como no veo señal alguna, pregunto a unos chavales que pasan en bici y me dicen que me he equivocado. Tomo otra pista que me lleva hasta Xestoso, y allí me indican que hasta Cadavo todavía me faltan 9 km.  Después de andar 2 ó 3 km. paro el primer coche que pasa y me lleva hasta Cadavo. Total que he alargado la etapa 4 ó 5 km. más, por confiarme. A las 2 de la tarde llego a Cadavo y enseguida  llega Josean; hoy ha hecho mejor etapa que otros días y parece más recuperado.

    En Cadavo, después de ducharnos y acomodarnos en el alberque, comemos en el restaurante "la Moneda" y nos toca otra tarde calurosa. Al atardedecer llegan Jorge y Cristina, la pareja de Madrid, que se lo toman muy tranquilos, pero también se chupan todo el calor.    

    El albergue de Cadavo está en la parte alta del pueblo, junto al Centro de Salud;es moderno y bien equipado, pero, al tener muchas cristaleras y ventanas, se calienta como un horno y, por la noche, cuesta mucho conciliar el sueño. El hospitalero, un hombre del pueblo, se limita a sellarnos las credenciales, pero no tiene ni idea del camino. Estamos los cuatro peregrinos de estos últimos días y un ciclista.

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Octava etapa. Cadavo - Lugo. 30 km.Jueves 7 de agosto

    Los primeros 10 km de camino, hasta Castroverde, son muy bonitos; después, todo carretera y calor sofocante. En Castroverde  paro a tomar un café y hacerme con provisiones, pues hasta Lugo no hay otra posibilidad. Los últimos km, antes de llegar a Lugo capital son horribles; han desviado el camino debidoa las obras de construcción de la autovía, y lo ham metido por unos parajes polvorientos, canteras abandonadas, pabellones o fábricas en ruinas, y, aunque está marcado con flechas, da la impresión de que estam- os dando un gran rodeo para entrar en la capital. He hecho toda la etapa sólo, pues Josean enseguida se ha quedado atrás.

    Se entra en Lugo por los arrabales, tenemos a la vista una especie de acueducto y, mientras subo, pregunto a varias personas por el albergue, pero nadie sabe nada. Ya cerca de las murallas una persona me indica que tengo que cruzar la muralla romana por la puerta X y enseguida a la izquierda se encuentra el albergue. El albergue es también moderno, inaugurado el año pasado, también con mucha cristalera y,por tanto, caluroso.

    El hospitalero, José Antonio,es un tipo simpático, pero, como buen funcionario, tampoco tiene idea del Camino. Hasta ahora la úica persona que nos ha dado información detallada sobre las características de la etapa siguiente ha sido el párroco de Fonsagrada; en todos los demás casos, o no hay hospitalero, o se limitan a mantener el albergue, pero no se han molestado en recoger información de primera mano sobre la etapa y los detalles que interesan al peregrino para no perderse, escoger carretera o camino, puntos de abastecimiento, etc. En este Camino Primitivo, además de los monumentos y su historia, al peregrino intere- sa conocer con detalle las características físicas de la siguiente etapa, y para ello cada albergue podía disponer de un plano bien detallado sobre los siguientes 30 ó 40 km.

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Novena Etapa. Lugo - Melide. 48 km. Viernes, 8 de agosto

    Salimos a las 7,30, y tenemos 18 km. por carretera hasta S. Román de Retorta. Se pasa por S. Lázaro, Burgo, Seoane, etc. En San Román hay una tienda/bar(taberna de S. Román) y el dueño, un Señor que lo sabe todo sobre el Camino, me da información detallada  y un plano sobre la etapa donde aparece la antigua via romana Lucus - Iria Flavia, que coincide con este tramo del camino primitivo. Me enseña el miliario colocado allí mismo, e incluso una guía escrita por él mismo y ahora agotada. Cuando se entera de que soy profesor de Latín y Cultura Clásica, todavía se entusiasma más y me sigue dando más detalles. Cuando llega Josean nos encuentra enrollados en lo nuestro. Si alguna vez vengo por estas tierras en coche, prometo hacerle una visita a este Señor, para el que desde esta página quiero expresar mi reconocimiento.

    Después de aprovisionarme en esta tienda,para toda la jornada, pues me aseguran que hasta Melide no hay tienda ni bar alguno (y faltan 30 km. todavía),continúo la marcha, casi siempre por carreteras locales, que tienen muy poca circulación, pero un peralte muy pronunciado, lo que hace que las piernas vayan siempre desequilibradas, y eso cansa mucho. Unos 15 km. más adelante, en S. Salvador de Merlán (Augasantas) hay que coger a la derecha la carretera que lleva hacia Melide; encontramos una fuente a la derecha de la carretera y casi enfrente una vieira que nos señala un camino a la izquierda donde comienza la ascensión a la última sierra que cruzamos, a 700 m. de altitud y que nos permite entrar en la provincia de Coruña. Antes hemos atravesado pequeñas poblaciones como Valiña, Paraño, Leboreiro,etc.

    A la entrada misma de este camino me siento a comer y coger fuerza para andar los últimos 18 km. que me quedan hasta Melide. Como hace mucho calor(parece que cada día 1 ó 2° más)empiezo enseguida la subida a la sierra; el camino es muy solitario y apenas hay señales.Ya arriba, me entran dudas sobre qué dirección tomar, hasta que llego a un caserío y me dicen que voy bien hacia Melide. Me rellenan, además, los botellines de agua, y llego por fin a la carretera. Después de unos km. interminables, y de atravesar las aldeas de Vilouriz y Villamor, llego a Melide; son las 7 de la tarde.

    Josean me ha llamado hacia la 1 de la tarde diciendo que no podía más y que  desde Augasantas hasta Melide se cogía un taxi, más o menos la mitad de la etapa. Le he dado el nombre del hostal en el que estuve el año pasado, pues en el albergue de Melide nunca encuentro sitio, y allí me espera, todo fresco. Después de esta etapa sí que me siento cansado, reventado mejor, pero ya estamos en el Camino Francés. En Melide, además de muchos peregrinos, hay tal cantidad de turistas y gente por la calle que parece Benidorm.

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    Décima etapa. Melide - Arca. 31 Km. Sábado, 9 de agosto       

    Salgo a las 7,15 y llego a las 13,15. El camino es ahora una autopista, y además el calor ha suavizado; más vale tarde que nunca. Disfruto en esta etapa como un enano, pues es casi toda llana, muy buen camino, bien señalizado; por todo ello voy como una moto. Hay peregrinos de todo tipo, a pie, ciclistas, a caballo; con mochila, sin ella, y hasta de tacón alto; pero todo ello me encanta, sobre todo recordando las jornadas anteriores; además no hay perros, ni restos de vaca. Por esta vez la masificación me va.

    En los últimos Km., en las cercanía de Rúa, hay que atravesar la carretera Nacional, con un tráfico intenso y muy veloz, lo que no deja de ser un peligro para el peatón, sobre todo cuando se lleva a la espalda una mochila.    

    En Arca (Pedrouzo) consigo sitio enel albergue por muy poco, y para las 2,30 de la tarde ya estoy duchado y con las tares hechas (lavado de la ropa,etc). Voy a comer al restaurante "el Compás"con Carlos, un joven de Sto. Domingo de la Calzada, con el que a lo largo de la tarde comento las experiencias de uno y otro camino. Josean no ha conseguido sitio en el albergue y se ha ido directamente a una pensión, por lo que apenas nos hemos visto en toda la tarde. Dos o tres peregrinos de años anteriores me han reconocido, entre ellos el famoso"caballero templario"  de Manjarín, y que hoy andaba por aquí. Vaya memoria la suya.

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Undécima Etapa. Arca - Santiago. 18 m. Domingo, 10 deagosto

    Salgo con Carlos hacia las 6,30 de la mañana; hace un tiempo fresco y está ideal para andar. Los primeros km. los hacemos de noche, ayudados por una pequeña linterna; vamos adelantando a casi todos los pere-  grinos que han salido antes, y en poco más de 2 horas llegamos a Monte do Gozo. En este sitio han cambia- do algo el camino, y ahora es obligado pasar por mitad del recinto, donde hay mucho ambiente: algunos autobuses con gente recién llegada, y un grupo grande de personas con atuendos que repre- sentan a todas las razas humanas, y que poco después veremos entrar en Santiago, mientras van cant ando y tocando unos ritmos muy bonitos. Por la mañana han hecho una ofrenda a Santiago y,más tarde los hemos vuelto a ver interpretando sus danzas junto a la Catedral. Representaban, según parece, la defensa de la Paz y los Derechos Humanos.

    A ls 9,30 hemos llegado a Santiago y hemos ido directamente a hacer la Compostela. Después al albergue situado en el Seminario,  como otros años. Hemos llegado a la misa del peregrino pero no hemos podido entrar, pues, al ser domingo, no cabía un alfiler en la Catedral. Vaya misa del Peregrino tan organizada, que después de tantos sudores no nos dejan  entrar los turistas.

    Después de la misa hemos ido una cuadrilla de 8 peregrinos, casi todos ellos compañeros de camino de Carlos, al restaurante "casa Manolo", situado en la plaza Cervantes, muy cerca de la Catedral, y donde se come bien y barato. Después de comer tomamos café ya muy relajados, y el resto de la tarde es un rato tan tonto como los años anteriores. Después de comprar algunos recuerdos le llamo a Josean, que de nuevo se ha ido a una pensión, y quedamos un rato mientras tomamos algo. A las 9 de la noche emprendemos la retirada, porque ya queda poca gente por la calle, y casi todos estamos pensando más en la vuelta a casa.

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ALGUNAS CONCLUSIONES:

Después de haber realizado las etapas del Camino Primitivo y comparándolo con el Camino Francés, que he hecho también 2 veces, a pie y en verano, estas son algunas de las conclu-    siones o sugerencias que se me ocurren y que, naturalmente, son totalmente personales.

- El camino primitivo se debe hacer en grupo de 3/4 personas mejor que solo, pues la dificultad de algunas etapas es grande, y se pasa por algunos parajes muy solitarios, sin posibilidad de recibir ayuda ante una emergencia.

- Si hace calor,es necesario controlar bien el gasto y aprovisionamiento de líquidos, pues, debido al gran número de subidas y bajadas, se suda mucho , por lo que el peligro de deshidratación es mayor. En mi caso, coincidió el calor extremo,35/40° (1. quincena de agosto del 2003) con un período muy prolongado de sequía que secó todas las fuentes.

- Hay que enterarse bien antes de comenzar cada etapa de los puntos de aprovisionamiento existentes, tiendas o bares, para no encontrarse con la mochila vacía.

- Hay que tener mucho cuidado con los perros, que en unos sitios están atados, pero en otros no lo están.

- También hay que estar muy atento a las señales, que muchas veces son escasas.

- El calzado adecuado es la bota o la playera/bota. Las playeras simples no sirven en muchos tramos muy malos del camino, y,además se hacen muchos km. por carretera.

- El puerto del Palo, al salir de Pola, es mejor subirlo por carretera, pues por camino es una matada.

- En las notas que se dejan en el libro de los albergues, hay que insistir para que se señalice más y mejor el camino, sobre todo en Asturias.

- En mi opinión son más duras las 11 etapas de este Camino Primitivo que todo el Camino Francés.

 

Esta página se actualizó por última vez el 13/02/05

Está siendo realizada por por: Jose Mari Aristu Villanueva

Para cualquier sugerencia escribir a :

jaristuv@hotmail.com